La caracola azul
de la mañana
y el despertar violento de la rosa
volverán a latir
debajo de tu piel.
Las puertas de cristal del sentimiento
se abrirán con un blues:
con el blues
de la estrella del sur.
Es hora ya de que despierten los colores.
Es el blues de la estrella del sur.
El adiós, la aventura
están en los bolsillos de tu ropa.
Es el blues de la estrella del sur.
Brilla la luna
encima de las piedras.
Es hora ya, despierta.
Es el blues de la estrella del sur.
Manu Cáncer
Stairway To the Stars
There's a silver trail of moonlight leading upward to the sky
And the night is like a velvet lullaby
There's a heaven of blue
And we'll go there, just you and I
Let's build a stairway to the stars
And climb that stairway to the stars
With love beside us to fill the night with a song
We'll hear the sound of violins
Out yonder where the blue begins
The moon will guide us as we go drifting along
CHORUS:
Can't we sail away on a lazy daisy petal
Over the rim of the hill?
Can't we sail away on a little dream
And settle high on the crest of a thrill?
Let's build a stairway to the stars
A lovely stairway to the stars
It would be heaven to climb to heaven with you
Let's build a stairway to the stars
A lovely stairway to the stars
It would be heaven to climb to heaven with you
Mitchell Parish
viernes, 4 de septiembre de 2009
jueves, 27 de agosto de 2009
BLUES
Só a noite é o paraíso:
dormen os homes.
Os soños abren las xanelas e lámbense as feridas nas praias e nas beiras
dos ríos.
Os soños cantan coa gorxa xeada.
Como esclavos, fan tocar os tambores.
BLUES
Sólo la noche es el paraíso:
duermen los hombres.
Los sueños abren las ventanas y se lamen las heridas en las playas
y en las orillas
de los ríos.
Los sueños cantan con la garganta helada.
Como esclavos, hacen sonar los tambores.
Manuel Rivas
dormen os homes.
Os soños abren las xanelas e lámbense as feridas nas praias e nas beiras
dos ríos.
Os soños cantan coa gorxa xeada.
Como esclavos, fan tocar os tambores.
BLUES
Sólo la noche es el paraíso:
duermen los hombres.
Los sueños abren las ventanas y se lamen las heridas en las playas
y en las orillas
de los ríos.
Los sueños cantan con la garganta helada.
Como esclavos, hacen sonar los tambores.
Manuel Rivas
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domingo, 2 de agosto de 2009
Save it, Pretty Mama
Sálvalo, mamita,
Sálvame tantas noches de naufragio,
Salva tu blusa azul (era en enero, en Roma)
Sálvalo todo, o salva lo que puedas.
Esto se viene abajo, pretty mama,
Sálvalo del olvido, no permitas
Que se llueva la casa, que se borre
La trattoria de Giovani,
Corre por mí por ti, sálvalo ahora,
Te estás yendo y los pájaros se mueren,
Me voy de ti te vas de mí, no hay tiempo,
Sálvalo pretty mama,
La voz de Satchmo y ese grito
Que te sumía en lo mas hondo del amor,
Save it all for me,
Save it all for you,
Save it all for us.
Aunque no salves nada, sálvalo mamita.
Julio Cortázar
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viernes, 24 de julio de 2009
Las Cosas Que A Nadie Le Sirven
It don't mean a thing, if it ain't got that swing
do bop do bop do bop do bop do bop...
........
Me sirven las cosas que a nadie le sirven,
me huele a pan las miradas de la gente,
me da risa lo ausente,
me como las flores para alimentar el alma,
y me enamoro de lo imposible, me enamoro de alacranes.
En días de carnaval me baila el corazón
y la sangre es un río n por las vanidades ajenas.
Pero el resto del año me peino con agua,
me lavo en el río,
me alimento del aire y de los sueños repudiados.
En las noches tristísimas de la navidad
se me incrusta el jazz adentro de la vida
y me voy a la calle y floto con los recuerdos…
nada de caminar rápido.
Y como no sé hacer nada distinto a leer historias de la calle
y la gente no me reconoce taras
y me ve la fe en el rostro debo hacer confesión pública:
soy inútil para causas ajenas al amor.
Marco Antonio Valencia Calle
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viernes, 22 de mayo de 2009
Hombre Que Mira La Luna
La Luna: podemos verla, oírla y leerla a través de la pintura, la música y la poesía. Un sutil popurrí del arte para la hermosa Selene.
Es decir la miraba porque ella
se ocultó tras el biombo de nubes
y todo porque muchos amantes de este mundo
le dieron sutilmente el olivo,
con su brillo reticente la luna
durante siglos consiguió transformar
el vientre amor en garufa cursilínea
la injusticia terrestre en dolor lapizlázuli
cuando los amantes ricos la miraban
desde sus tedios y sus pabellones
satelizaba de lo lindo y oía
que la luna era un fenómeno cultural
pero si los amantes pobres la contemplaban
desde su ansiedad o desde sus hambrunas
entonces la menguante entornaba los ojos
porque tanta miseria no era para ella
Hasta que una noche casualmente de luna
con murciélagos suaves con fantasmas y todo
esos amantes pobres se miraron a dúo
dijeron: no va más, al carajo Selene!
se fueron a su cama de sábanas gastadas
con acre olor a sexo deslunado
su caminado de crujiente vaivén
y libres para siempre de la luna lunática
fornicaron al fin como dios manda
o mejor dicho como dios sugiere.
Mario Benedetti (Q.E.P.D)
Stephane Grappelli - How High The Moon
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martes, 19 de mayo de 2009
Benedetti Blues

El cielo jamás pensó su color opacado por bandadas de notas dolorosamente azules, protestando en sus puertas, reclamando al poeta.
Que triste suena el paso de las hojas
en un libro condolido por su mano-vientre:
Aguacero de tinta negra
rompiendo los ojos conmovidos del lector.
Cuando el cuerpo del poeta hace mutis
el apretón de manos y el abrazo
saltan al público como sollozo y evocación.
un torrente de lagrimas y poemas
recorre el mundo en busca de la inmortalidad.
Un blues desahuciado se balancea en los parpados
la negación se amotina en el pecho y rompe la boca,
vibra la cuerda vocal al compas del lamento
y el aliento se desgarra al asomo de la armónica,
el sonido espesa la saliva como nudo
y un acorde entrecortado susurra:
Hasta siempre Benedetti, Gracias por el fuego.

El asueto de Sísifo
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lunes, 11 de mayo de 2009
REMOLCADORES ENTRE LA NIEBLA
Amiga de la noche, reluciente,
lúcido disco de la luna:
avanzas junto a mí por la playa, iluminas
estancias con espejos para amantes
a los que aflige el plazo de una noche.
Tú y yo cruzamos la ciudad caída.
Hay hojas de periódico arrastrándose
como heridas de guerra, son gaviotas
que mueren en el agua de algún muelle.
También cartas de amor que pasan cuentas
como viejos recibos de negocios.
El viaje hacia la sombra nos exige
decidir compañía: yo he escogido
esos ríos espesos, relucientes
de dos armas doradas, dos trompetas:
una cálida y negra, la de Clifford
como un fuego en la nieve de las calles
y la blanca, que apenas puede oírse
en la pútrida noche con letreros
de los hoteles tristes de Chet Baker.
Paso junto a amenazas de paredes
y escaleras de metro con los bultos
de los que duermen bajo los cartones.
Son las sombras que tocan en la noche.
Esperaba un acuerdo sobre fines
y nunca hallé finalidad alguna.
Esperé incluso la pasión del náufrago
por encender un fuego frente al mar
pero nadie deseaba ser salvado.
Creí que contaría con la gente
en asuntos de versos y valores.
No sabía que todas estas cosas
sólo indicaban cómo envejecía:
de pronto todo el mundo estaba lejos
y, mientras, yo escribía este poema
sabiendo que el mañana estaba hecho
de un arte para mí desconocido.
Conocí a una mujer: bailaba y, juntos,
escuchamos un "Autumn leaves" como este
que en la Rambla, magnánimos, los plátanos
murmuran con las hojas en la noche.
Era una mujer de orden, tenía bellas manos:
¡Dios, era mi mujer! Cómo bailaba
cantándome al oído cada pieza,
cómo reía cuando la abrazaba.
Hoy abrazo a la noche y escucho el «Loverman»
en el que Parker equivoca el tiempo.
Los faroles lejanos son los ojos
vidriosos de algún perro.
La música consuela, nada más:
está dentro de mí junto a mis penas,
interpretándolas con claridad
y sentimiento, aunque sin esperanza.
Ya cayó la ciudad de mi futuro.
Camino entre leyendas pisoteadas
del otoño del cuerpo pero aún
hallo hospitalidad en un relámpago
del Café de la Ópera: entre tanto,
al final de la Rambla, en los peldaños
que bajan por el muelle de barcazas,
una sirena muerta está flotando
y es arrastrada por las sucias aguas.
Joan Margarit
lúcido disco de la luna:
avanzas junto a mí por la playa, iluminas
estancias con espejos para amantes
a los que aflige el plazo de una noche.
Tú y yo cruzamos la ciudad caída.
Hay hojas de periódico arrastrándose
como heridas de guerra, son gaviotas
que mueren en el agua de algún muelle.
También cartas de amor que pasan cuentas
como viejos recibos de negocios.
El viaje hacia la sombra nos exige
decidir compañía: yo he escogido
esos ríos espesos, relucientes
de dos armas doradas, dos trompetas:
una cálida y negra, la de Clifford
como un fuego en la nieve de las calles
y la blanca, que apenas puede oírse
en la pútrida noche con letreros
de los hoteles tristes de Chet Baker.
Paso junto a amenazas de paredes
y escaleras de metro con los bultos
de los que duermen bajo los cartones.
Son las sombras que tocan en la noche.
Esperaba un acuerdo sobre fines
y nunca hallé finalidad alguna.
Esperé incluso la pasión del náufrago
por encender un fuego frente al mar
pero nadie deseaba ser salvado.
Creí que contaría con la gente
en asuntos de versos y valores.
No sabía que todas estas cosas
sólo indicaban cómo envejecía:
de pronto todo el mundo estaba lejos
y, mientras, yo escribía este poema
sabiendo que el mañana estaba hecho
de un arte para mí desconocido.
Conocí a una mujer: bailaba y, juntos,
escuchamos un "Autumn leaves" como este
que en la Rambla, magnánimos, los plátanos
murmuran con las hojas en la noche.
Era una mujer de orden, tenía bellas manos:
¡Dios, era mi mujer! Cómo bailaba
cantándome al oído cada pieza,
cómo reía cuando la abrazaba.
Hoy abrazo a la noche y escucho el «Loverman»
en el que Parker equivoca el tiempo.
Los faroles lejanos son los ojos
vidriosos de algún perro.
La música consuela, nada más:
está dentro de mí junto a mis penas,
interpretándolas con claridad
y sentimiento, aunque sin esperanza.
Ya cayó la ciudad de mi futuro.
Camino entre leyendas pisoteadas
del otoño del cuerpo pero aún
hallo hospitalidad en un relámpago
del Café de la Ópera: entre tanto,
al final de la Rambla, en los peldaños
que bajan por el muelle de barcazas,
una sirena muerta está flotando
y es arrastrada por las sucias aguas.
Joan Margarit
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martes, 28 de abril de 2009
Vocación del tiempo
Para Blanca Mateos, por sus desvelos e insomnios;
Por hacer de la poesía panes repartidos.
3
Nos sumergimos en cada instante
En el tiempo: Espejo creciente
Que nos revela, nos niega o asedia.
La noche se convierte en libélulas,
En trompetas de ceniza u hollín.
El Blues deslumbra con su luto.
La luna, silba con su insomnio alucinante
Entre las sabanas del cierzo.
Somos pájaros, astros, oráculos
De esa vida que siempre abre balcones
Al aguacero del escalofrío,
Al delirio profundo de los sueños.
Una palabra nos desgarra:
La palabra mundo.
Mundo de aquí sin afeitarse,
Mundo de la indiferencia,
Mundo diluyendo los años,
Mundo del relámpago,
Mundo que se hace noche
Mientras la imagen de la ciudad nos extravía
Con sus pesadas piedras
Y sus pájaros moribundos.
Una palabra, sin embargo,
Se hospeda entre escombros:
la palabra poesía
Que abre sus ojos aleteantes tras las ventanas.
ANDRÉ CRUCHAGA
Por hacer de la poesía panes repartidos.
3
Nos sumergimos en cada instante
En el tiempo: Espejo creciente
Que nos revela, nos niega o asedia.
La noche se convierte en libélulas,
En trompetas de ceniza u hollín.
El Blues deslumbra con su luto.
La luna, silba con su insomnio alucinante
Entre las sabanas del cierzo.
Somos pájaros, astros, oráculos
De esa vida que siempre abre balcones
Al aguacero del escalofrío,
Al delirio profundo de los sueños.
Una palabra nos desgarra:
La palabra mundo.
Mundo de aquí sin afeitarse,
Mundo de la indiferencia,
Mundo diluyendo los años,
Mundo del relámpago,
Mundo que se hace noche
Mientras la imagen de la ciudad nos extravía
Con sus pesadas piedras
Y sus pájaros moribundos.
Una palabra, sin embargo,
Se hospeda entre escombros:
la palabra poesía
Que abre sus ojos aleteantes tras las ventanas.
ANDRÉ CRUCHAGA
lunes, 13 de abril de 2009
BLUES
Los negros no fueron incluidos en la declaración de la independencia (1776), y la esclavitud no fue abolida en la Convención Constituyente (1787). A fines de representación de los estados en el congreso y de los impuestos directos, el negro fue computado como tres quintos de hombre.
I
Podrá llamarse Ángela pero ya fue tres quintos,
O Julius Lester, Cleaver, también fueron tres
Quintos Bobby Seale, James Baldwin o
Newton, Jackson, King.
Todos ellos tres quintos.
Y los antepasados de sus antepasados
Ni siquiera tres quintos.
Esclavos no resueltos aun por la democracia.
Esclavos en el sur entre otras latitudes.
Esclavos para sumar esclavos y cosechar esclavos
Para que ellos cosechen.
Y el día sobre la espalda.
Y un sudor de conejo corriendo entre la piel
Oscura y el sombrero de paja.
Mientras cerca, muy cerca
Los iniciados del ku Kux Klan prestaban
Juramentos horrendos junto a una cruz en llamas.
Ellos, todos McCarty escondiendo su asco detrás
De una capucha.
Entonces, la silueta carbón, el río de carbón
Seguía piel al sol.
Pájaro transparente en las entrañas de la
Primavera.
II
Pero
¿Es que existen colectivos multicolores donde
No hay espacio para ellos?
Y escuelas
¿Existen escuelas donde no hay pizarrones ni tizas
Para ellos?
¿Ni siquiera cuadernos para ellos?
Pero
¿Es que existen plazas donde no hay bancos para ellos?
¿Dónde no hay aire para ellos, ni sus hijos de ellos?
Existe todo eso
Y más y más y mucho y la tristeza entrando en la
Soledad Brothers.
Aimé Cesaire dijo que era bueno ser negro.
Aimé Cesaire dijo que era bello ser negro.
Lumumba lo sabía allá en su Congo, en su sonrisa
Y en su muerte,
Y en su sonrisa ahora que hace tantas sonrisas.
III
Andan de piel hermosa como gamo en el aire
Con su pelo de luna muerta a besos, apagada tan cerca.
Con su patria de selva en el vestido
(Los iguales pero separados).
Luther king dijo que la violencia era ineficaz,
Y con esa eficacia lo callaron.
Y a Malcom X mataron y a George Jackson y a muchos
Otros mataron.
Y hasta pusieron en un templo, un explosivo,
Una boca de alambre,
Y cuatro niños con sus oraciones mandaron a
Dormir sus vocecitas de pan mojado en leche.
IV
Salieron a la calle
¡Quema muchacho quema!
Sus bocas dibujaban
¡quema muchacho quema!
Y en Harlem, la guitarra más pobre de Nueva York
Sonó con notas de libertad negra.
¡quema muchacho quema!
Y estalló en Filadelfia y en Florida y en Watts y en ríos
Y ciudades donde todos gritaban
¡quema muchazo quema!
Lester dijo: la violencia no es buena ni mala, es.
Jorge Boccanera
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poesía
viernes, 27 de marzo de 2009
La Nostalgia del Melómano
(...) Hay cierto disco de Memphis Slim del sello Bluesville que comienza con su voz, no cantando sino hablando encima del piano. Es un sutil placer dejar caer la aguja, sentir las primeras notas y de inmediato, cuando aún no me he alejado del tornamesa, escucharlo bien cerca saludándome: “Hello, I’m Memphis Slim”. Acto seguido, regala una lluvia de notas que siento como punzadas en el corazón. Es como si después de que él dijera “hola, soy Memphis Slim”, sus dedos completaran la frase sobre el teclado: “Y estoy triste”.
Mi almacén está triste.
Esta mañana puse a sonar el Alone de Bill Evans y ahora en la tarde saco del cuartel a Memphis Slim. Los parlantes están dirigidos hacia el centro del local, ambas ondas salen y se tocan y rebotan llenando de música todo el espacio. El sonido del piano es magnánimo.
Justo cuando siento mi desazón tan profunda que nadie la puede entender, aparece Memphis Slim tocando un blues muy lento y pareciera retratarme la tristeza. Ya no me hundo en mis pesares porque el piano va volviéndolos hermosos. Y siento que es una dicha que haya pianos y pianistas porque en un momento urgente son capaces de sanarnos las heridas.
Memphis Slim me devuelve la calma y Bill Evans me recuerda la belleza. Todos los pianistas velan por mí desde el parnaso porque su dominio es el de las emociones, su instrumento está hecho de la misma materia de los sueños. (...)
Juan Carlos Garay
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