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martes, 12 de septiembre de 2017




Lady Sings the Blues


                           Who's prepare to pay the
                         price  for a trip to paradise?
                           Billie Holiday, Love for sale


Gorrión triste que anida entre el piano y el humo, esta garganta
      inventa la sustancia más oscura de la noche.
Revelación de lo que existe detrás de la ingrávida tiniebla de
      los predestinados,
carne inútil e intensa como este canto de embriaguez,
lámpara votiva de las alucinaciones, luna sembrada de alcohol,
muchacha que flota, muchacha que vuela, alambre vivo,
ella nombra el sustrato profundo de los cuerpos,
aguja que teje un sol líquido a la sangre,
oh baby,
quiero dormir.


Darío Jaramillo Agudelo 

domingo, 24 de abril de 2016

Dios es una negra divina que toca el piano

El Diccionario


Quizás el mundo nunca ha sido lo que hemos creído 
solo es el sueño de un perro que esta dormido. 
Demasiado silencio siempre es demasiado ruido, 
¿Qué es el amor? todavía no lo decido. 
Dios es una negra divina que toca el piano 
Trancones son teatros para autos soprano 
mentir es decir te amo cada mes a alguien mas 
posiblemente la vida sea un grande Jazz. 
Apuesto que lo nuestro es algo sin nombre, 
Whisky con hielo es labial para hombre, 
tu contestadora es una chica que responde 
con voz triste, que te fuiste y que no sabe donde. 
La oscuridad es un hotel para quien se esconde del resto 
mi corazón un gran un Torino descompuesto. 
La luna es un obsequio para amantes sin dinero 
el tiempo es una enfermedad sin cura, cada que te espero 

Pero, 
tu sigues siendo luz, 
tu sigues siendo luz. 

Escribo un diccionario para ti y para mí 
para entender que si es que no y que no es que si. 
escribo un diccionario que no tiene sentido 
solo por el placer de cantártelo al oído.

La lluvia es una chica sin sentido del humor, 
soledad es estar a solas con cientos alrededor. 
Libertad es decidir de quien carajos te enamoras, 
los dedos de la mano también son calculadoras. 
Aplausos son pólvora, el futuro es ahora 
la risa es un delator y a la vez una impostora. 
La muerte es una tómbola, cinemas, hospitales. 
Despertadores asesinos puntuales. 
Tus besos son puñales don...de 
cada uno de ellos es capaz de cortar mi respiración 
Lagrimas son preciosos diamantes fugaces 
el olvido es la mejor manera de hacer las pases 
la poesía no es una raro vocabulario, 
es mas contar con encanto, las historias del barrio. 
Mi mente es un anticuario de cosas que ya no quiero, 
sin ti soy un muerto escondido en el maletero 

Pero, tu sigues siendo luz, 
tu sigues siendo luz 

Escribo un diccionario para ti y para mí 
para entender que si es que no y que no es que si. 
escribo un diccionario que no tiene sentido 
solo por el placer de cantártelo al oído

Los Petit Fellas

domingo, 11 de septiembre de 2011

Alguien escucha un disco de John Lennon



Viene del lado inmóvil del tiempo,
suena desde una cueva oscura esa voz que nadie localiza,
flota en el aire,
se empoza en la nostalgia, como un presagio líquido,
surcando la penumbra gris del atardecer.

He aquí, en un remolino de pájaros, la música;
el vértigo indomable de la voz, y John Lennon
sueña, imagina,
eleva la construcción del grito,
la precisión insomne de la luz insaciada.

John Lennon, a lo lejos,
trepa por el crepúsculo,
y reverdece el cauce del calendario,
como si un maremoto,
recorriendo el declive de la memoria,
el velo del origen descorriera.
He aquí la perfección de la tristeza
que mide la distancia de la noche,
su indescifrable código,
sus ocultos designios,
en tanto dilapida sus pétalos la duda.

No es acaso John Lennon quien cruza la avenida,
sino una sombra dulce que no borró la lluvia,
anclada a un tocadiscos que, pese a todo, suena,
mientras entre los sauces se atrinchera el otoño.

De: Náufrago de la lluvia, 1995

DOMINGO F. FAÍLDE

viernes, 19 de noviembre de 2010

A Luis Cernuda



Viejo solitario de la tarde,
te veo con tu vaso de ron, escribiendo
tu tristeza de niebla, trajinante
como una yegua loca, sorbiendo lentamente
una lágrima gris, deslucida, amarillando
junto a la briosa estación del verano.

Te veo envuelto en papeles oscuros
en el departamento quieto, separado
de la ciudad, caminando en sigilo,
viendo que gota a gota se te escapaba el cielo,
huyendo en la bruma metálica de la lluvia,
resguardado en los terribles potros que cabalgaban
tu antiguo vicio de llorar despierto.

Te resucito en las pavesas alejadas
en las remotas playas del insomnio acezante
y en los inquietos torbellinos de espera.
De niño te encuentro en un caserón deshabitado
y siento crecer en ti brillantes mariposas,
el júbilo de los cuerpos desconocidos
deseados en cualquier parte.

Te quiero en ese resplandor de miedo voluptuoso
donde nació el acento melancólico,
en las ventanas del sueño, en ese gemir suave
de adolescente incendiado en el otoño,
te quiero en el vaivén de habitaciones olvidadas,
ignorado en escalerillas fantasmas,
martillando una angustia sin nombre,
tragando besos sucios a hurtadillas del día,
comprando una primavera inexistente
bajo un silencio de sombras y sábanas revueltas.

Te busco guarecido en oscuros cinematógrafos,
hundido en cualquier esquina, pensativo,
rumiando tu ingenuidad desmelenada,
sentado en algún bar, fugitivo en derrota,
oyendo un vulgar silbido de jauría,
almacenando siluetas, rompiendo espejos falsos,
lanzando amargas flechas sin respuesta.

Y te gustaba pasear sobre los puentes,
sentir correr los ríos, oír el mar,
te esfumabas con las volutas del ocaso
y mirabas de vez en cuando a las estrellas.

A veces te dolía la vida, casi recuerdo tu gesto,
tu voz taciturna, aquellos ojos que se perdían
tras una lejanía invisible,
tus manos desgranadas en las puertas del alba,
la canción siempre hirviendo en tus torres de espanto,
el violín cabizbajo que reptaba tu ensueño
la máquina de escribir que te seguía
y los discos de jazz disfrazándose en la penumbra.

Entonces añoro las cortinas regadas en torno tuyo,
ese misterio vacío, esa leyendas de avenidas esparcidas,
la guitarra del viento acompañada de roncas voces,
las vacilantes perspectivas de los desvanes macilentos,
el suicidio de peregrinas campanas desquiciadas
desapareciendo en las esclusas derruidas del tiempo.

Añoro las dispersas ansiedades que desgarraron
tu vibrar de avecilla desgajada al invierno,
tu displicente recorrido de espermas apagadas,
la aguja que rompía tu vibrante relámpago,
la cuchilla del sexo trepanndo tus nervios,
tu tibio abrazo dulce de ruiseñor tremendo,
las noches en que el mundo te crujía insepulto
tras una cordillera de plumajes azules,
la rosa que perdiste en las veredas náuticas,
la emoción presentida, los caminos abiertos
a tus zapatos que hollaban las inciertas regiones
donde un ancla de bermellón ataja los placeres prohibidos
tras las puertas abiertas desbocadas al sueño.

Te siento pasajero, de una inmensidad amorfa
viviendo en las filas de los que retan, en esa
difícil soledad de ir cargando una cantidad de absurdas cosas,
entre fórmulas aparatosas y obligadas,
en una pirámide de aburrimientos continuados,
y el hastío de ir repitiendo historias
en evasiones que se esconden en laberintos
dislocados, en ese rugir sordo que nace y quema,
en la protesta que vuelca y hiere
junto a las murallas.
Porque llega la hora en que ya nada importa
y entonces explotaron tus versos, te regaste
como una erupción incandescente, como una lava violenta.

Porque morías en la secuencia de las semanas
de disecadas focas, en las farolas mudas
que quiebran los anhelos caracoleantes,
en los lechos abandonados, en los cocodrilos
de taxidermia inconclusa, en los años que doblan,
en ese instante de ya no sorprenderse,
en ese susto repentino que arrasaba, desolador,
temible, en la repentina voz que aullaba
exigente, profunda, en un fluido de fiebre
como una líquida plataforma que te llevara.

Ahí estaban las azoteas del hielo,
el grito partiéndose en pedazos,
la atribulada pesadumbre de repartirse,
de huir, de esconderse en suburbios pedregosos,
de ser frágil, de humo, efímero, de sólo aventar
un ruego caldeado en disgregados cristales,
en un frío que recorría callejones sonámbulos,
intemperies agonizando bajo epilépticos alambres
sincronizados al fúnebre estertor.

Y te esfumabas en la sangre disuelta de los cadáveres morados,
en la serenidad del paseante
que violaba las tiránicas ataduras, en la fiera,
inextinguible antorcha que encendías, en la valiente
y dolorosa actitud de ser tú mismo.

Isabel de los Ángeles Ruano

viernes, 22 de octubre de 2010

Blues



No era necesaria una nueva acometida de la soledad
para que lo supiera.
Navegaba la mar por un rumbo desconocido para mis manos.
Donde el amor moró y tuvo reino
queda ya sólo un muro que avasalla la hierba.
Queda una hoja de papel no en blanco
donde está anocheciendo.
Donde goteaba luceros una noche
sobre unos hombros limpios como verdad mostrada,
sólo queda una brisa sin destino.
Donde una mujer fundara un beso,
sólo árboles postrados al invierno.

Y no era necesario decirlo.
El corazón sin que sea una lágrima
puede sombrear las mejillas.

La ventana da a la tristeza.
Apoyo los codos en el pasado y, sin mirar, tu ausencia
me penetra en el pecho para lamer mi corazón.

El aire es una mano que está hojeando mi frente.
Mi frente donde la luna es una inscripción,
una voz esculpiendo su olvido.

Como humo la luna se levanta
de entre las ruinas del atardecer.
Es muy temprano en ese azul sin rostro.
No era necesario enturbiar la soledad
con el polvo de un beso disuelto.
No era necesario
memorizar la noche en una lágrima.

Labios sobrecogidos de olvido,
pulsaciones de un oleaje de mar ya retirándose,
ruido de nubes que el otoño piensa.

Hay lápices en forma de tiempo, vasos de agua
donde el anochecer flota en silencio.
Hay una rama de árbol como un brazo esculpido
por algún abandono.

Hay miradas y cartas donde la noche
puso en marcha al vacío,
a las frentes que extinguen su remoto color
sobre letras que enlazan señales de viaje.

Aquí está la tarde.
Puede enrolarse en ella quien esté enamorado.
Aquí está la tarde para designar una ausencia.

Suena en mi pecho el mundo
como un árbol ganado por el viento.

No era necesaria la tarde, tampoco este cigarro cuyo humo
puede ser otra mano evaporándose.

Invernará la noche en mi pecho.
No era necesario saberlo.
No tiene importancia.
Espero una carta todavía no escrita
donde el olvido me nombre su heredero.

José Carlos Becerra

domingo, 5 de septiembre de 2010

Muchacha en Seaport Village

"Got a black magic woman,
'got a black magic woman
I've got a black magic woman,
'got me so blind I can't see
That she's a black magic woman,
she's try'n to make a devil out of me..."



Yo bebía sambuca en el muelle de San Diego
cuando la joven negra entró en mis ojos
Café y sambuca le brindé (¿sin darme cuenta?)
Ella aceptó
Café y sambuca la muchacha negra:
la lengua dulce de la muchacha negra frente al mar

Palabras del Colibrí - Cecilia Zamudio

Eran las ocho de la noche
y el sol aún no se hundía:
yo me hundí en la muchacha y en el infierno
En la pequeña plaza la ninfa blanca de la fuente
Un barco
una montaña
un velero amarillo:
Seaport Village reunió todo el azul del mar
y lo puso a secar
En el Oriente ardía la Luna llena y en el Poniente el Sol:
equilibrio perfecto:
el desequilibrado era mi corazón
Tenía un vestido blanco ciñéndole la piel
como otra piel sobre la negra piel
que le ceñía el alma
Yo medí palmos de alma en su cadera
y recorrí con mi lengua más dulce su línea ecuatorial
Negra de belleza brutal y espesos ojos abismales
Qué prodigio aquel Dios amasando esas nalgas
con tan humana inspiración
Divino pan
cocido con harina africana y americano sol
Todo para las manos del mexicano anónimo
tocado por la sal por el mal
herido por la lanza pánica del amor ocasional
No era posible más negrura
mas sus areolas fueron aún más negras
y la negrura se reconcentró
en el carbonizado pezón
altivo
rabiosamente vivo
coronando la más humana flor
Su bosque despertó
con el rocío interno del Deseo
y se abrió
como una roja flor bajo la lluvia
Se hundió mi corazón en tinta negra
Se hundió mi corazón en el blues de sus ojos.

Efraín Bartolomé 

jueves, 3 de junio de 2010

Otro poco de Jazz (8)



¡Ay dolor!, ¿eres amor?
A veces me exasperan los ritmos del Jazz hot
Y es tan solo ternura mi desesperación.
A veces…
Yo no sé.
Cuando sale tan sola la voz del saxofón
Y me llora por los adentros aquel niño de ayer,
Aquel, aquel…
Yo no sé.
A veces, cuando truena la vida sin sentido,
A veces…
Yo no sé.
El saxo es como un niño que se fue por el bosque
Y yo me voy por él
Buscando la casita del buen leñador
O la de caramelo,
O la de…,
Buscando no sé qué,
Hermano saxofón.
¡Eh¡
Que no quiero llorar más,
Ni recordar, ni pensar.
¡Eh…!

Gabriel Celaya

miércoles, 10 de marzo de 2010

TERNURA DE FONDO



En viejas grabaciones de Jazz me gusta oír
Los rumores que llegan desde el público.
Alguien grita con voz enronquecida,
Feliz por el trabajo de los músicos.
Hay aplausos; alguna copa rota.
El pulso del local en el suburbio
De una ciudad del sur. Momentos únicos
Que cada vez regresan del pasado.
Algo muy parecido debe ser la vida
Más allá de la muerte: el perdido
Rumor de voces de una noche de música.
Quizá el alma inmortal sea el instante
Preciso, frágil, breve, cuando un baso
Tintinea en un viejo disco de Jazz.

Joan Margarit

lunes, 1 de febrero de 2010

Blues



De gris cristalería, plumas
sobre los puentes ferroviarios.
De veloces astillas. Gacela maniatada.
De compromisos frutales y margaritas.
En hélices que narran la fórmula de las estaciones.
Y silencios de ardida superficie.
En terrenos baldíos donde los niños lanzan
increíbles estrellas al corazón de las hojas futuras,
mi propio corazón guardado por infieles llaves,
mi mano derecha consagrada al olvido,
al fuego de este día que pasa sin detenerse
en acuerdos de índole amorosa
ni en las cartas que se escriben esperanzadamente
ni en el rumor de la sangre en un vaso de rosas fugitivo,
y tiñe de vejez el vuelo de tu falda,
cuando en arcos sonoros, tú, la sonriente,
provocas su ademán adusto,
distraes su intención fluvial.

¿Entonces?
Entonces, nada.
Sólo que, la melancolía,
en ventanas firmemente escolares,
giradora en el vacío de los árboles,
sobre el austero césped dominical
sin testimonio,
únicamente en medio de la lluvia
que posiblemente cae con designio sagrado:
cae sobre las manos de mis antepasados inhábiles guitarristas,
dulces adoradores de la piedra tallada.
Sobre sus ojos ausentes,
rota en girasoles, cae
llena de instrumentos sonoros totalmente anegada
de puentes sojuzgados.

Antonio Branas

lunes, 14 de diciembre de 2009

Mi primer amor...



Soneto (1937)

El azul es el verde que se aleja
-verde color que mi trigal tenía-;
azul...de un verde, preso en lejanía,
del que apenas su huella se despeja.

Celeste inmensidad, donde mi queja
tiende su mudo velo noche y día,
para buscar el verde que tenía,
verde en azul...allá donde se aleja...

Mi angustia, en horizonte liberada,
entreabre la infinita transparencia
para traer mi verde a la mirada.

Y en el azul que esconde la evidencia:
yo descubro tu faz inolvidada
y sufro la presencia de tu ausencia.

Elías Nandino

domingo, 13 de diciembre de 2009

Poemas de amor - 1



Ese otro que también me habita,
acaso propietario, invasor quizás o exiliado en este cuerpo ajeno o de ambos,
ese otro a quien temo e ignoro, felino o ángel,
ese otro que está solo siempre que estoy solo, ave o demonio
esa sombra de piedra que ha crecido en mi adentro y en mi afuera,
eco o palabra, esa voz que responde cuando me preguntan algo,
el dueño de mi embrollo, el pesimista y el melancólico
y el inmotivadamente alegre,
ese otro,
también te ama.

Darío Jaramillo Agudelo


ME, MYSELF AND I

Billie Holiday
(Nueva York, Junio 15 de 1937)

Me, myself and I
Are all in love with you
We all think you're wonderful
We do
Me, myself and I
Have just one point of view
We're convinced
There's no one else like you
It can't be denied dear
You brought the sun to us
We'd be satisfied dear
If you, you'd belong to one of us
So if you pass me by
Three hearts will break in two


Cause me, myself and I
Are all in love with you
Me, myself and I
Are all in love with you
We all think you're wonderful
We do
Me, myself and I
Have just one point of view
We're convinced
There's no one else like you
It can't be denied dear
You brought the sun to us
We'd be satisfied dear
If you'd belong to one of us
So if you pass me by
Three hearts will break in two
Cause me, myself and I
Are all in love with you

viernes, 4 de diciembre de 2009

(Satchmo)



Desportillas las lágrimas del alba
Íntegramente fundes el oro de la noche
Hieres el prolongado tuétano azul de los deseos
Tus palabras de paso de gato montés
Al filo de un millón exacto de neones
Ríen
Tu soplo quiebra el ágata del mundo
Celada como la flor de cristal
En tu bolsillo insondable
De arcángel palomilla

Javier Sologuren

domingo, 25 de octubre de 2009

Cold In Hand Blues

Y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo

Y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje

Y por qué
tengo miedo

Alejandra Pizarnik



COLD IN HAND BLUES

Jack Gee / Fred Longshaw 1925

por Bessie Smith con Louis Armstrong & Fred Longshaw (piano)
24 de Enero de 1925 - Nueva York

I've got a hardworkin' man,
The way he treats me I can't understand;
He works hard every day
And on Sat'day throws away his pay!
Now I don't want that man,
Because he's gone cold in hand.

Now I've tried hard to treat him kind,
I've tried hard to treat him kind,
But it seems to me his love has gone blind.

The man I've got must have lost his mind,
The man I've got must have lost his mind,
The way he treat me I can't understand.

I'm gonna find myself another man,
I'm gonna find myself another man,
Because the one I've got has done gone cold in hand.

domingo, 18 de octubre de 2009

Con La Voz De Astrud Gilberto Y El Saxo De Stan Getz



Siento que hubo de todo en este fuego
a una mano del cielo
a una mano del piso
a una mano en la mano.

Abajo la raíz la tierra el fruto.
Arriba de tus labios esa distancia y ésta
más las alas.

Siento que hubo de todo en este fuego
a una mano del cielo
a una mano del piso.

Abajo aquel latir líquido en sombras
y la primer luz para subir
para vivir para soñar.

Supe de una tormenta en esos brazos
y caricias después del temporal.

Arriba son las palabras
las que a veces callamos
cuando están en el aire.

Las que a veces regresan
sin el gesto en silencio.
El caballo girando por la casa
y hay un fuego cruzado despintado tu boca.

Siento que hubo de todo en este fuego
a una mano del cielo
a una mano del piso.

Arriba con tu voz que arroja un nudo al agua
y después otro más a la distancia
que toca la memoria
de las descoloridas mariposas del patio
que una mujer pintó hasta volarse
y abajo un niño apenas entre señales de humo
jugaba que algún día volaría también.

Siento que hubo de todo en este fuego
a una mano del cielo
a una mano del piso.

Abajo aquellos que recuerdo y no nombro
atrás un color gris conteniendo un país.

Ahora el que no soy
sobre lluvias caídas en tu ausencia
sobre noches pasadas reclamando
aquel sur en el mapa de tu cuerpo
aquel fuego cruzado
a una mano del cielo a una mano del piso
a una mano en la mano.

José Antonio Cedrón

martes, 13 de octubre de 2009

La Trompeta (Louis Armstrong)



¡Qué hermoso era el sonido de la trompeta
Cuando el músico contuvo el aliento
Y el aire de todo el universo
Entró por aquel tubo ya libre
De todos obstáculos!

Qué bello resultaba el estremecimiento
Producido por el roce
De los huracanes contra el metal,
De los cálidos
Vientos del sur, y luego del helado
Austral, que dio la vuelta al mundo.
El viento solano llego lleno de luz
Salpicando de sol y de verano.
El siroco dejo un poco de arena,
Y el mistral era casi silencio,
Igual que los alisios.

Pero escuchad,
Escuchad todavía
El ramalazo,
La poderosa ráfaga
Deja
Sobre la piel
La húmeda caricia del salitre.

Un grito agudo interrumpió la melodía.
El artista, extrañado,
Agitó su instrumento,
Y cayó al suelo, yerta, rota,
Una brillante y negra golondrina.

Ángel González

viernes, 4 de septiembre de 2009

El Blues De La Estrella Del Sur

La caracola azul
de la mañana
y el despertar violento de la rosa
volverán a latir
debajo de tu piel.
Las puertas de cristal del sentimiento
se abrirán con un blues:
con el blues
de la estrella del sur.
Es hora ya de que despierten los colores.
Es el blues de la estrella del sur.
El adiós, la aventura
están en los bolsillos de tu ropa.
Es el blues de la estrella del sur.
Brilla la luna
encima de las piedras.
Es hora ya, despierta.
Es el blues de la estrella del sur.

Manu Cáncer




Stairway To the Stars

There's a silver trail of moonlight leading upward to the sky
And the night is like a velvet lullaby
There's a heaven of blue
And we'll go there, just you and I

Let's build a stairway to the stars
And climb that stairway to the stars
With love beside us to fill the night with a song

We'll hear the sound of violins
Out yonder where the blue begins
The moon will guide us as we go drifting along

CHORUS:
Can't we sail away on a lazy daisy petal
Over the rim of the hill?
Can't we sail away on a little dream
And settle high on the crest of a thrill?

Let's build a stairway to the stars
A lovely stairway to the stars
It would be heaven to climb to heaven with you

Let's build a stairway to the stars
A lovely stairway to the stars
It would be heaven to climb to heaven with you

Mitchell Parish

jueves, 27 de agosto de 2009

BLUES

Só a noite é o paraíso:
dormen os homes.
Os soños abren las xanelas e lámbense as feridas nas praias e nas beiras
dos ríos.

Os soños cantan coa gorxa xeada.
Como esclavos, fan tocar os tambores.

BLUES

Sólo la noche es el paraíso:
duermen los hombres.
Los sueños abren las ventanas y se lamen las heridas en las playas
y en las orillas
de los ríos.

Los sueños cantan con la garganta helada.
Como esclavos, hacen sonar los tambores.

Manuel Rivas

domingo, 2 de agosto de 2009

Save it, Pretty Mama



Sálvalo, mamita,
Sálvame tantas noches de naufragio,
Salva tu blusa azul (era en enero, en Roma)
Sálvalo todo, o salva lo que puedas.

Esto se viene abajo, pretty mama,
Sálvalo del olvido, no permitas
Que se llueva la casa, que se borre
La trattoria de Giovani,
Corre por mí por ti, sálvalo ahora,
Te estás yendo y los pájaros se mueren,
Me voy de ti te vas de mí, no hay tiempo,
Sálvalo pretty mama,
La voz de Satchmo y ese grito
Que te sumía en lo mas hondo del amor,
Save it all for me,
Save it all for you,
Save it all for us.

Aunque no salves nada, sálvalo mamita.

Julio Cortázar

viernes, 24 de julio de 2009

Las Cosas Que A Nadie Le Sirven



It don't mean a thing, if it ain't got that swing
do bop do bop do bop do bop do bop...

........

Me sirven las cosas que a nadie le sirven,
me huele a pan las miradas de la gente,
me da risa lo ausente,
me como las flores para alimentar el alma,
y me enamoro de lo imposible, me enamoro de alacranes.


En días de carnaval me baila el corazón
y la sangre es un río n por las vanidades ajenas.

Pero el resto del año me peino con agua,
me lavo en el río,
me alimento del aire y de los sueños repudiados.

En las noches tristísimas de la navidad
se me incrusta el jazz adentro de la vida
y me voy a la calle y floto con los recuerdos…
nada de caminar rápido.

Y como no sé hacer nada distinto a leer historias de la calle
y la gente no me reconoce taras
y me ve la fe en el rostro debo hacer confesión pública:
soy inútil para causas ajenas al amor.

Marco Antonio Valencia Calle

viernes, 22 de mayo de 2009

Hombre Que Mira La Luna

La Luna: podemos verla, oírla y leerla a través de la pintura, la música y la poesía. Un sutil popurrí del arte para la hermosa Selene.

René Magritte - Le Chef d'Oeuvre

Hombre Que Mira La Luna

Es decir la miraba porque ella
se ocultó tras el biombo de nubes
y todo porque muchos amantes de este mundo
le dieron sutilmente el olivo,
con su brillo reticente la luna
durante siglos consiguió transformar
el vientre amor en garufa cursilínea
la injusticia terrestre en dolor lapizlázuli
cuando los amantes ricos la miraban
desde sus tedios y sus pabellones
satelizaba de lo lindo y oía
que la luna era un fenómeno cultural
pero si los amantes pobres la contemplaban
desde su ansiedad o desde sus hambrunas
entonces la menguante entornaba los ojos
porque tanta miseria no era para ella

René Magritte - El vestido de la noche

Hasta que una noche casualmente de luna
con murciélagos suaves con fantasmas y todo
esos amantes pobres se miraron a dúo
dijeron: no va más, al carajo Selene!
se fueron a su cama de sábanas gastadas
con acre olor a sexo deslunado
su caminado de crujiente vaivén
y libres para siempre de la luna lunática
fornicaron al fin como dios manda
o mejor dicho como dios sugiere.

Mario Benedetti (Q.E.P.D)

Stephane Grappelli - How High The Moon


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