martes, 20 de abril de 2010

La Maga I

Y así me había encontrado con la Maga, que era mi testigo y mi espía sin saberlo, y la irritación de estar pensando en todo eso y sabiendo que como siempre me costaba mucho menos pensar que ser, que en mi caso el ergo de la frasecita no era tan ergo ni cosa parecida, con lo cual así íbamos por la orilla izquierda, la Maga sin saber que era mi espía y mi testigo, admirando enormemente mis conocimientos diversos y mi dominio de la literatura y hasta del jazz cool, misterios enormísimos para ella.



Y por todas esas cosas yo me sentía antagónicamente cerca de la Maga, nos queríamos en una dialéctica de imán y limadura, de ataque y defensa, de pelota y pared.

Supongo que la Maga se hacía ilusiones sobre mí, debía creer que estaba curado de prejuicios o que me estaba pasando a los suyos, siempre más livianos y poéticos. En pleno contento precario, en plena falsa tregua, tendí la mano y toqué el ovillo París, su materia infinita arrollándose a sí misma, el magma del aire y de lo que se dibujaba en la ventana, nubes y buhardillas; entonces no había desorden, entonces el mundo seguía siendo algo petrificado y establecido, un juego de elementos girando en sus goznes, una madeja de calles y árboles y nombres y meses. No había un desorden que abriera puertas al rescate, había solamente suciedad y miseria, vasos con restos de cerveza, medias en un rincón, una cama que olía a sexo y a pelo, una mujer que me pasaba su mano fina y transparente por los muslos, retardando la caricia que me arrancaría por un rato a esa vigilancia en pleno vacío. Demasiado tarde, siempre, porque aunque hiciéramos tantas veces el amor la felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad.

La Maga no sabía que mis besos eran como ojos que empezaban a abrirse más allá de ella, y que yo andaba como salido, volcado en otra figura del mundo, piloto vertiginoso en una proa negra que cortaba el agua del tiempo y la negaba.

Julio Cortázar

4 comentarios:

fernanda dijo...

Hola:

Soy Fernanda, administradora de un directorio, visité tu página y está genial, me encantaría contar con tu página en mi sitio ......

Si estas de acuerdo no dudes en escribirme

Exitos con tu blog.

Un cordial saludo

Fernanda Fernandez.
maferfpor@hotmail.com

El Asueto De Sísifo dijo...

Hola Fernanda, me alegra que te agraden las Metaforazz en Blues, y por supuesto que me gustaría enlazarme con tu directorio, tienes toda la aprobación.
Si es posible también me gustaría ver tu directorio y linkiarte en mi blog.

cuídate mucho y nos leemos pronto.

El Traste Nº 27 dijo...

Hola, acabo de entrar por casualidad en tu maravilloso blog y he de decirte que me encanta. Gran combinación. Si me lo permites me gustaria enlazarte con mi blog, sería todo un placer para mi.

Saludos desde el Traste Nº 27

El Asueto De Sísifo dijo...

Hola amigo, me alaga tu comentario, muchas gracias por pasarte por aquí y degustar la literatura endulzada con Blues y Jazz... estás en toda la libertad de linkiarme.. si me permites haría lo mismo con tu blog.. un abrazo.

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