Y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
Y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
Y por qué
tengo miedo
Alejandra Pizarnik
COLD IN HAND BLUES
Jack Gee / Fred Longshaw 1925
por Bessie Smith con Louis Armstrong & Fred Longshaw (piano)
24 de Enero de 1925 - Nueva York
I've got a hardworkin' man,
The way he treats me I can't understand;
He works hard every day
And on Sat'day throws away his pay!
Now I don't want that man,
Because he's gone cold in hand.
Now I've tried hard to treat him kind,
I've tried hard to treat him kind,
But it seems to me his love has gone blind.
The man I've got must have lost his mind,
The man I've got must have lost his mind,
The way he treat me I can't understand.
I'm gonna find myself another man,
I'm gonna find myself another man,
Because the one I've got has done gone cold in hand.
domingo, 25 de octubre de 2009
domingo, 18 de octubre de 2009
Con La Voz De Astrud Gilberto Y El Saxo De Stan Getz
Siento que hubo de todo en este fuego
a una mano del cielo
a una mano del piso
a una mano en la mano.
Abajo la raíz la tierra el fruto.
Arriba de tus labios esa distancia y ésta
más las alas.
Siento que hubo de todo en este fuego
a una mano del cielo
a una mano del piso.
Abajo aquel latir líquido en sombras
y la primer luz para subir
para vivir para soñar.
Supe de una tormenta en esos brazos
y caricias después del temporal.
Arriba son las palabras
las que a veces callamos
cuando están en el aire.
Las que a veces regresan
sin el gesto en silencio.
El caballo girando por la casa
y hay un fuego cruzado despintado tu boca.
Siento que hubo de todo en este fuego
a una mano del cielo
a una mano del piso.
Arriba con tu voz que arroja un nudo al agua
y después otro más a la distancia
que toca la memoria
de las descoloridas mariposas del patio
que una mujer pintó hasta volarse
y abajo un niño apenas entre señales de humo
jugaba que algún día volaría también.
Siento que hubo de todo en este fuego
a una mano del cielo
a una mano del piso.
Abajo aquellos que recuerdo y no nombro
atrás un color gris conteniendo un país.
Ahora el que no soy
sobre lluvias caídas en tu ausencia
sobre noches pasadas reclamando
aquel sur en el mapa de tu cuerpo
aquel fuego cruzado
a una mano del cielo a una mano del piso
a una mano en la mano.
José Antonio Cedrón
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martes, 13 de octubre de 2009
La Trompeta (Louis Armstrong)
¡Qué hermoso era el sonido de la trompeta
Cuando el músico contuvo el aliento
Y el aire de todo el universo
Entró por aquel tubo ya libre
De todos obstáculos!
Qué bello resultaba el estremecimiento
Producido por el roce
De los huracanes contra el metal,
De los cálidos
Vientos del sur, y luego del helado
Austral, que dio la vuelta al mundo.
El viento solano llego lleno de luz
Salpicando de sol y de verano.
El siroco dejo un poco de arena,
Y el mistral era casi silencio,
Igual que los alisios.
Pero escuchad,
Escuchad todavía
El ramalazo,
La poderosa ráfaga
Deja
Sobre la piel
La húmeda caricia del salitre.
Un grito agudo interrumpió la melodía.
El artista, extrañado,
Agitó su instrumento,
Y cayó al suelo, yerta, rota,
Una brillante y negra golondrina.
Ángel González
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viernes, 4 de septiembre de 2009
El Blues De La Estrella Del Sur
La caracola azul
de la mañana
y el despertar violento de la rosa
volverán a latir
debajo de tu piel.
Las puertas de cristal del sentimiento
se abrirán con un blues:
con el blues
de la estrella del sur.
Es hora ya de que despierten los colores.
Es el blues de la estrella del sur.
El adiós, la aventura
están en los bolsillos de tu ropa.
Es el blues de la estrella del sur.
Brilla la luna
encima de las piedras.
Es hora ya, despierta.
Es el blues de la estrella del sur.
Manu Cáncer
Stairway To the Stars
There's a silver trail of moonlight leading upward to the sky
And the night is like a velvet lullaby
There's a heaven of blue
And we'll go there, just you and I
Let's build a stairway to the stars
And climb that stairway to the stars
With love beside us to fill the night with a song
We'll hear the sound of violins
Out yonder where the blue begins
The moon will guide us as we go drifting along
CHORUS:
Can't we sail away on a lazy daisy petal
Over the rim of the hill?
Can't we sail away on a little dream
And settle high on the crest of a thrill?
Let's build a stairway to the stars
A lovely stairway to the stars
It would be heaven to climb to heaven with you
Let's build a stairway to the stars
A lovely stairway to the stars
It would be heaven to climb to heaven with you
Mitchell Parish
de la mañana
y el despertar violento de la rosa
volverán a latir
debajo de tu piel.
Las puertas de cristal del sentimiento
se abrirán con un blues:
con el blues
de la estrella del sur.
Es hora ya de que despierten los colores.
Es el blues de la estrella del sur.
El adiós, la aventura
están en los bolsillos de tu ropa.
Es el blues de la estrella del sur.
Brilla la luna
encima de las piedras.
Es hora ya, despierta.
Es el blues de la estrella del sur.
Manu Cáncer
Stairway To the Stars
There's a silver trail of moonlight leading upward to the sky
And the night is like a velvet lullaby
There's a heaven of blue
And we'll go there, just you and I
Let's build a stairway to the stars
And climb that stairway to the stars
With love beside us to fill the night with a song
We'll hear the sound of violins
Out yonder where the blue begins
The moon will guide us as we go drifting along
CHORUS:
Can't we sail away on a lazy daisy petal
Over the rim of the hill?
Can't we sail away on a little dream
And settle high on the crest of a thrill?
Let's build a stairway to the stars
A lovely stairway to the stars
It would be heaven to climb to heaven with you
Let's build a stairway to the stars
A lovely stairway to the stars
It would be heaven to climb to heaven with you
Mitchell Parish
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jueves, 27 de agosto de 2009
BLUES
Só a noite é o paraíso:
dormen os homes.
Os soños abren las xanelas e lámbense as feridas nas praias e nas beiras
dos ríos.
Os soños cantan coa gorxa xeada.
Como esclavos, fan tocar os tambores.
BLUES
Sólo la noche es el paraíso:
duermen los hombres.
Los sueños abren las ventanas y se lamen las heridas en las playas
y en las orillas
de los ríos.
Los sueños cantan con la garganta helada.
Como esclavos, hacen sonar los tambores.
Manuel Rivas
dormen os homes.
Os soños abren las xanelas e lámbense as feridas nas praias e nas beiras
dos ríos.
Os soños cantan coa gorxa xeada.
Como esclavos, fan tocar os tambores.
BLUES
Sólo la noche es el paraíso:
duermen los hombres.
Los sueños abren las ventanas y se lamen las heridas en las playas
y en las orillas
de los ríos.
Los sueños cantan con la garganta helada.
Como esclavos, hacen sonar los tambores.
Manuel Rivas
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domingo, 2 de agosto de 2009
Save it, Pretty Mama
Sálvalo, mamita,
Sálvame tantas noches de naufragio,
Salva tu blusa azul (era en enero, en Roma)
Sálvalo todo, o salva lo que puedas.
Esto se viene abajo, pretty mama,
Sálvalo del olvido, no permitas
Que se llueva la casa, que se borre
La trattoria de Giovani,
Corre por mí por ti, sálvalo ahora,
Te estás yendo y los pájaros se mueren,
Me voy de ti te vas de mí, no hay tiempo,
Sálvalo pretty mama,
La voz de Satchmo y ese grito
Que te sumía en lo mas hondo del amor,
Save it all for me,
Save it all for you,
Save it all for us.
Aunque no salves nada, sálvalo mamita.
Julio Cortázar
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viernes, 24 de julio de 2009
Las Cosas Que A Nadie Le Sirven
It don't mean a thing, if it ain't got that swing
do bop do bop do bop do bop do bop...
........
Me sirven las cosas que a nadie le sirven,
me huele a pan las miradas de la gente,
me da risa lo ausente,
me como las flores para alimentar el alma,
y me enamoro de lo imposible, me enamoro de alacranes.
En días de carnaval me baila el corazón
y la sangre es un río n por las vanidades ajenas.
Pero el resto del año me peino con agua,
me lavo en el río,
me alimento del aire y de los sueños repudiados.
En las noches tristísimas de la navidad
se me incrusta el jazz adentro de la vida
y me voy a la calle y floto con los recuerdos…
nada de caminar rápido.
Y como no sé hacer nada distinto a leer historias de la calle
y la gente no me reconoce taras
y me ve la fe en el rostro debo hacer confesión pública:
soy inútil para causas ajenas al amor.
Marco Antonio Valencia Calle
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viernes, 22 de mayo de 2009
Hombre Que Mira La Luna
La Luna: podemos verla, oírla y leerla a través de la pintura, la música y la poesía. Un sutil popurrí del arte para la hermosa Selene.
Es decir la miraba porque ella
se ocultó tras el biombo de nubes
y todo porque muchos amantes de este mundo
le dieron sutilmente el olivo,
con su brillo reticente la luna
durante siglos consiguió transformar
el vientre amor en garufa cursilínea
la injusticia terrestre en dolor lapizlázuli
cuando los amantes ricos la miraban
desde sus tedios y sus pabellones
satelizaba de lo lindo y oía
que la luna era un fenómeno cultural
pero si los amantes pobres la contemplaban
desde su ansiedad o desde sus hambrunas
entonces la menguante entornaba los ojos
porque tanta miseria no era para ella
Hasta que una noche casualmente de luna
con murciélagos suaves con fantasmas y todo
esos amantes pobres se miraron a dúo
dijeron: no va más, al carajo Selene!
se fueron a su cama de sábanas gastadas
con acre olor a sexo deslunado
su caminado de crujiente vaivén
y libres para siempre de la luna lunática
fornicaron al fin como dios manda
o mejor dicho como dios sugiere.
Mario Benedetti (Q.E.P.D)
Stephane Grappelli - How High The Moon
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martes, 19 de mayo de 2009
Benedetti Blues

El cielo jamás pensó su color opacado por bandadas de notas dolorosamente azules, protestando en sus puertas, reclamando al poeta.
Que triste suena el paso de las hojas
en un libro condolido por su mano-vientre:
Aguacero de tinta negra
rompiendo los ojos conmovidos del lector.
Cuando el cuerpo del poeta hace mutis
el apretón de manos y el abrazo
saltan al público como sollozo y evocación.
un torrente de lagrimas y poemas
recorre el mundo en busca de la inmortalidad.
Un blues desahuciado se balancea en los parpados
la negación se amotina en el pecho y rompe la boca,
vibra la cuerda vocal al compas del lamento
y el aliento se desgarra al asomo de la armónica,
el sonido espesa la saliva como nudo
y un acorde entrecortado susurra:
Hasta siempre Benedetti, Gracias por el fuego.

El asueto de Sísifo
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lunes, 11 de mayo de 2009
REMOLCADORES ENTRE LA NIEBLA
Amiga de la noche, reluciente,
lúcido disco de la luna:
avanzas junto a mí por la playa, iluminas
estancias con espejos para amantes
a los que aflige el plazo de una noche.
Tú y yo cruzamos la ciudad caída.
Hay hojas de periódico arrastrándose
como heridas de guerra, son gaviotas
que mueren en el agua de algún muelle.
También cartas de amor que pasan cuentas
como viejos recibos de negocios.
El viaje hacia la sombra nos exige
decidir compañía: yo he escogido
esos ríos espesos, relucientes
de dos armas doradas, dos trompetas:
una cálida y negra, la de Clifford
como un fuego en la nieve de las calles
y la blanca, que apenas puede oírse
en la pútrida noche con letreros
de los hoteles tristes de Chet Baker.
Paso junto a amenazas de paredes
y escaleras de metro con los bultos
de los que duermen bajo los cartones.
Son las sombras que tocan en la noche.
Esperaba un acuerdo sobre fines
y nunca hallé finalidad alguna.
Esperé incluso la pasión del náufrago
por encender un fuego frente al mar
pero nadie deseaba ser salvado.
Creí que contaría con la gente
en asuntos de versos y valores.
No sabía que todas estas cosas
sólo indicaban cómo envejecía:
de pronto todo el mundo estaba lejos
y, mientras, yo escribía este poema
sabiendo que el mañana estaba hecho
de un arte para mí desconocido.
Conocí a una mujer: bailaba y, juntos,
escuchamos un "Autumn leaves" como este
que en la Rambla, magnánimos, los plátanos
murmuran con las hojas en la noche.
Era una mujer de orden, tenía bellas manos:
¡Dios, era mi mujer! Cómo bailaba
cantándome al oído cada pieza,
cómo reía cuando la abrazaba.
Hoy abrazo a la noche y escucho el «Loverman»
en el que Parker equivoca el tiempo.
Los faroles lejanos son los ojos
vidriosos de algún perro.
La música consuela, nada más:
está dentro de mí junto a mis penas,
interpretándolas con claridad
y sentimiento, aunque sin esperanza.
Ya cayó la ciudad de mi futuro.
Camino entre leyendas pisoteadas
del otoño del cuerpo pero aún
hallo hospitalidad en un relámpago
del Café de la Ópera: entre tanto,
al final de la Rambla, en los peldaños
que bajan por el muelle de barcazas,
una sirena muerta está flotando
y es arrastrada por las sucias aguas.
Joan Margarit
lúcido disco de la luna:
avanzas junto a mí por la playa, iluminas
estancias con espejos para amantes
a los que aflige el plazo de una noche.
Tú y yo cruzamos la ciudad caída.
Hay hojas de periódico arrastrándose
como heridas de guerra, son gaviotas
que mueren en el agua de algún muelle.
También cartas de amor que pasan cuentas
como viejos recibos de negocios.
El viaje hacia la sombra nos exige
decidir compañía: yo he escogido
esos ríos espesos, relucientes
de dos armas doradas, dos trompetas:
una cálida y negra, la de Clifford
como un fuego en la nieve de las calles
y la blanca, que apenas puede oírse
en la pútrida noche con letreros
de los hoteles tristes de Chet Baker.
Paso junto a amenazas de paredes
y escaleras de metro con los bultos
de los que duermen bajo los cartones.
Son las sombras que tocan en la noche.
Esperaba un acuerdo sobre fines
y nunca hallé finalidad alguna.
Esperé incluso la pasión del náufrago
por encender un fuego frente al mar
pero nadie deseaba ser salvado.
Creí que contaría con la gente
en asuntos de versos y valores.
No sabía que todas estas cosas
sólo indicaban cómo envejecía:
de pronto todo el mundo estaba lejos
y, mientras, yo escribía este poema
sabiendo que el mañana estaba hecho
de un arte para mí desconocido.
Conocí a una mujer: bailaba y, juntos,
escuchamos un "Autumn leaves" como este
que en la Rambla, magnánimos, los plátanos
murmuran con las hojas en la noche.
Era una mujer de orden, tenía bellas manos:
¡Dios, era mi mujer! Cómo bailaba
cantándome al oído cada pieza,
cómo reía cuando la abrazaba.
Hoy abrazo a la noche y escucho el «Loverman»
en el que Parker equivoca el tiempo.
Los faroles lejanos son los ojos
vidriosos de algún perro.
La música consuela, nada más:
está dentro de mí junto a mis penas,
interpretándolas con claridad
y sentimiento, aunque sin esperanza.
Ya cayó la ciudad de mi futuro.
Camino entre leyendas pisoteadas
del otoño del cuerpo pero aún
hallo hospitalidad en un relámpago
del Café de la Ópera: entre tanto,
al final de la Rambla, en los peldaños
que bajan por el muelle de barcazas,
una sirena muerta está flotando
y es arrastrada por las sucias aguas.
Joan Margarit
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